Este artista inclasificable (que rechazo la educación y decidió hacerse experimental autodidacta) primero se empapó del dadaísmo para terminar inclinándose por el surrealismo desde su primera exposición en París. Pinturas, fotografías, collages, objetos o películas entre otras cosas, son parte del legado artístico que nos dejó Man Ray.
El fotógrafo, pintor y cineasta realizó en 1928 su más conocida película, “L'Étoile de mer” a partir de un poema de Robert Desnos que el poeta leyó en su presencia durante una cena privada. El resultado es una historia de corte onírico, dimensión que el realizador subraya con filtros de gelatina (al decir de algunos, utilizados para burlar la censura de la época), y componentes eróticos que transcurren a través de conceptos canónicamente surrealistas, como el del amour fou. Kiki de Montparnasse, André de la Rivière y el mismo Robert Desnos son los actores.
Gracias a El fantasma de la glorieta se ofrece aquí tanto el poema inspirador de la película como el guión original, que Man Ray no seguiría literalmente. Entre otras cosas, desestimó las indicaciones musicales del poeta (Plaisir d'amour, O sole mio o Danubio Azul) para utilizar piezas como C'est lui, de Josephine Baker (que suena como fondo en esta página), Los Piconeros o una saeta de la Niña de los Peines.La traducción de los textos es de la poeta, especialista en lengua y literatura francesas y profesora en la Universidad del País Vasco, Ángela Serna.
